27 de Enero, 2007


Empantanario 2007

Publicado en momento cotidiano el 27 de Enero, 2007, 2:51 por GAGV
Han pasado tantas cosas desde que empezó este año en el mundo, en mi país y en mi vida, que se empantanan las palabras y no fluyen; se encharcan formando un cenagozo zoquiaque, el cual requiere una draga para abrirle un drén, para que broten y den forma entendible a la realidad; esa draga es salir del anonadamiento y el azoro, mirar el azogue para re-reconocerme en el nuevo y renovado contexto para poderlo modificar...
Una idea que se acomoda jalando de aquí y de allá sus elementos: apropiación tecnológica con enfoque educativo y objetivo social. Otro, se acomoda, ahi va: Sociedad del conocimiento, conde el conocimiento sea patrimonio social. Una más: Organización inteligente donde las inteligencias formen la organización y encuentren denominadores comunes para la ética y el sentido común (aunque, como agún día dijo Monsivais: "es el menos común de los sentidos"), y se entiendan como equivalentes "organización" y "sociedad".
Hoy resulta que los dueños del dinero del mundo se reunen en Davos con los represewntantes de lo que queda de los gobiernos; para reconocer que la globalización ha favorecido la concentración de los recursos y la polarización de los extremos socioeconómicos en el mundo; el monstruo está desatado. No dudo que se llegue a conclusiones decimonónicas, altruistas, filantrópicas y benevolentes de parte de los dueños del mundo, para distribuir sus excedentes mediante donativos y dádivas, que evitan impuestos, brincan a los estados y aseguran su retorno con una tasa calculada.
La Democracia es un mal que, no estoy seguro, sea necesario. Decía Murray, el biógrafo de Eurípides, que las mejores tradiciones producen a los mejores rebeldes. Si hablamos de democracia y nos remitimos al modelo inventado por giegos, que no nos asombre que sea fragil y rápidamente corruptible, corrompida y corrupta; ¿y por qué no?; todo lo vivo se pudre y se transforma no bien acaba de nacer. Dicen que Eurípides vivió durante el proceso entero de la Grecia clásica en que se desarrollaron el teatro y la democracia; el tiempo de tres generaciones, en que surgienron, llegaron al climax y se corrompieron; dejaron de tener su sentido original y se transformaron; se reinventaron. Eurípides, amigo de Sócrates, aprendió, vivió y reinventó el teatro, y es, como reconoce H. D. F. Kito, el creador del melodrama y la tragicomedia, que son las flores que crecen en el pantano. Eurípides, viejo, se fue a vivir a una cueva; misántropo, lejano observador del pantano de la sociedad de su tiempo. Sócrates se dió muerte cumpliendo la sentencia que lo condenaba por corrupción de menores. obsérvese que lo que se entendía por corrupción de menores no es lo que podríamos pensar el día de hoy; el mismísimo Acibíades decía de él, cuando eso no era lo común entre los pedagogos y sofistas, sino todo lo contrario, que podía dormir con él en el mismo lecho, y levantarse a la mañana como si hubiera dormido con su padre. No, la corrupción de menores de la que fue acusado era la impiedad de inducir a los jóvenes a cuestionar la verdad, la certeza y a las divinidades, en venganza por su crítica certera.
Pasó mucho tiempo antes que volviera a haber tragedia; buen teatro; al menos no lo hubo a partir de unos años después; y el que hubo fue corompido y era corrupto; estaba podrido, o podemos pensarlo si hacemos caso a las opiniones de Aristóteles.

Pero en el pantano también crecen lirios...
En algún lugar, y pronto, debo encontrar mis flores...


  

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